

La danza oriental ha sido tradicionalmente folclórica improvisada por una sola bailarina, aunque ahora pueden verse espectáculos con coreografía y varias bailarinas. Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera. La atención se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros así como con brazos serpenteantes. Los movimientos ondulatorios, rotativos, que por lo general son lentos simbolizan la tristeza, en cambio con los movimientos rápidos, golpes y vibraciones la bailarina expresa alegría. Todos los movimientos de esta danza se relacionan con la naturaleza, por ejemplo, las plantas de los pies se apoyan bien sobre el suelo, esto simboliza la tierra, o también cuando la bailarina extiende sus brazos siempre forman una semi U y nunca están caídos, esto simboliza a las aves.
En un comienzo las bailarinas árabes se perfumaban las muñecas para que al bailar y al mover sus manos se perfumaran ellas mismas y a su público. En esa época no existían perfumes, por lo que utilizaban aceites.
A lo largo de los años, se han ido incluyendo algunos elementos tradicionales para "adornar" este tipo de baile, como por ejemplo: velos, sable, bastón, velas, crótalos, alas de Isis etc.
Atuendo
El atuendo con el que se suele asociar este baile se llama bedlah en árabe, que significa "uniforme" y lo adoptaron los bailarines de Egipto en la década de 1930, desde donde se extendió a otros países de la zona. Su creación se debe al Vaudeville con sus representaciones fantasiosas del harén, al género burlesco y a Hollywood a finales del siglo pasado, más que al verdadero atuendo tradicional de Oriente Medio. Consiste principalmente en un top o sujetador ajustado (normalmente adornado con cuentas o monedas), un cinturón ajustado a la cadera (también con monedas o cuentas) y pantalones y/o faldas tipo harén, que pueden ser lisas, a capas, etc.
También se ha extendido el uso de otros elementos como el velo, para enmarcar los movimientos. Las bailarinas egipcias, normalmente lo utilizan únicamente al comienzo del baile, mientras que en Occidente puede usarse durante toda la representación.
El atuendo original de las bailarinas egipcias consistía en una especie faja alrededor de la cintura, una falda de lino o algodón muy sencilla, y los senos al aire. Las bailarinas se tatuaban imágenes de la diosa de la sexualidad, tanto en los muslos como en los brazos.
La Salud y la Danza Oriental
Los beneficios de la danza oriental son tanto físicos como mentales. El baile es un buen ejercicio cardiovascular, ayuda a mejorar tanto la flexibilidad como la fuerza. Se centra principalmente en los músculos del torso, si bien también mejora la fuerza en las piernas. Muchos estilos de baile hacen hincapié en trabajar de forma aislada los músculos, enseñando a mover varios músculos o grupos musculares de forma independiente. Las rutinas que incorporan el velo también fortalecen los brazos, los hombros y el tronco superior en general, mientras que los crótalos aumentan la fuerza de los dedos, trabajándolos uno a uno. La danza oriental es apropiada para todas las edades y para personas de cualquier constitución, siendo el bailarín quien controla el nivel de exigencia física. Para muchos de sus defensores es beneficiosa para la mente, ya que fomenta la autoestima, mejora el grado de bienestar de quienes disfrutan practicándola regularmente.
Algunos médicos lo recomiendan a sus pacientes para recuperarse del parto, así como preparación para el mismo, ya que los movimientos fortalecen y aportan tono muscular a la zona pélvica.
La danza del vientre es una de las formas de danza más antigua, además de su realización en las ceremonias religiosas, también formaba parte de los ejercicios de preparación al parto, por lo que la convierte en una de las formas más antiguas de instrucción para que dar a luz fuera menos doloroso y más satisfactorio. Incluso se dice que en el momento del parto, algunas mujeres de la tribu rodeaban a la parturienta mientras realizaban la danza del vientre, para que ésta hiciera los mismos movimientos como acto reflejo, reduciendo así el dolor de las contracciones. Este método se fue perdiendo con los avances médicos, pero son muchos los sitios donde preparan a las futuras mamás con la danza del vientre. Llega ahora a Alicante, en el Colegio de Enfermería están impartiendo clases de danza del vientre a las matronas para introducirlas en sus clases de preparación al parto. Los beneficios que otorgan a esta técnica son varios, fortalece los músculos que sujetarán mejor al feto durante el embarazo, favorece el buen humor y elimina la ansiedad, fortalece todos los músculos que trabajan durante el parto, etc. La profesora de danza del vientre del Colegio de Enfermería de Alicante, Marisol Díez, afirma que también favorece una buena alineación del cuerpo, mantiene el tono del suelo pélvico y alivia posibles molestias en la zona lumbar, tanto durante la gestación como en el momento del parto. Otros beneficios de esta técnica es que los movimientos que la embarazada adopta de manera espontánea facilitan el descenso del bebé por el canal del parto, ayuda a relajar la pelvis, concentrar la atención en la zona pélvica y oxigenar al bebé dentro del vientre materno. Hay videos sobre el parto natural donde se puede presenciar la mujer dando a luz de pie, bailando y dejándose llevar por la música y el ritmo natural de sus contracciones, moviendo suavemente la cadera mientras su bebé se abre camino por el canal del parto.


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